Por: Mónica Fragoso

La semana pasada por diversos fenómenos meteorológicos, se desarrollaron fuertes ráfagas de viento que ocasionaron, además de diversos daños por caídas de árboles, el derrumbe y desplome de diversas estructuras metálicas donde se coloca publicidad, mejor conocidos como espectaculares.

En torno a los mismos, existen muchas preguntas sin responder y sobre todo, saber qué autoridad se hace responsable; esto lo menciono en base a los siguientes hechos: El titular de la Junta de Caminos del Estado de México, anunció que en toda la entidad existen 834 anuncios, y que la Junta trabaja desde hace meses para retirar varios de ellos, pues existen 80 procesos y tan solo se han retirado 50. También aseveró que ninguno de los espectaculares que se encuentran en vialidades cuya jurisdicción son de la Junta de Caminos, cuenta con permiso, incluyendo el que se desplomó en el municipio de Metepec. Por otra parte, el Gobernador manifestó que la pasada Legislatura local no aprobó una iniciativa de ley referente a la publicidad, dentro de la cual se regulaban los espectaculares, razón por la cual esta atribución le corresponde totalmente a los municipios de la entidad.

Cada estructura de un anuncio espectacular llega a pesar hasta 15 toneladas y por lógica, es un detonante que pone en riesgo la seguridad de las personas que transitan en la vía pública, y de las que habitan o realizan sus actividades en las inmediaciones donde se encuentra.

Todos estos hechos nos hacen suponer que existe una línea para eximir una cadena de responsabilidades, pues no solo recae en la empresa que administra o es titular de dicho anuncio, sino de la autoridad que otorgó el permiso para su colocación y funcionamiento, la cual sin duda debe realizar inspecciones permanentes de las estructuras y en caso de ser ilegales o de no tener un protocolo de seguridad que deban cumplir, retirarlos.

Este tipo de labores municipales van más allá de la creación de una comisión temporal para inspeccionarlos, pues el objeto sustancial de aplicar la ley no está sujeta a más retrasos burocráticos que se activen cuando un fenómeno natural no previsto nos tome por sorpresa, pues como muchas veces he mencionado, primero debe estar la prevención de un desastre ante cualquier acción de atención. Definitivamente el daño ocasionado a bienes materiales, como las instalaciones de energía eléctrica de CFE, o de Telmex, o de vialidades, o de personas, valen más que todo un tema burocrático de disculparse por falta de voluntad de la autoridad en realizar su trabajo.

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