Londres— El ministro de Finanzas británico, George Osborne, anunció este miércoles que introducirá antes de dos años un impuesto especial a los refrescos azucarados para combatir la obesidad.

“Introduciremos un nuevo impuesto a la industria de los refrescos que será recaudada a las empresas e introducida en dos años para darles tiempo a cambiar la composición” de las bebidas, que se han convertido “en uno de los principales factores de la obesidad infantil”, dijo en el Parlamento, durante la presentación del presupuesto 2016-2017.

El Reino Unido es uno de los países con mayores niveles de obesidad de la Unión Europea.

Según datos del gobierno británico de mayo de 2015, el 61.9 por ciento de los adultos y el 28 por ciento de los niños entre 2 años y 15 tienen sobrepeso.

El anuncio del impuesto hizo caer inmediatamente las acciones de las empresas fabricantes de refrescos, pero fue recibido con alegría por quienes han hecho campaña por él.

Como el cocinero Jamie Oliver, una estrella televisiva que reclamaba esta medida hace tiempo: “¡lo logramos!”, escribió en su cuenta en la red social Instagram.

“Las empresas no deben interponerse en la salud de nuestros hijos”, dijo el chef.