Sólo un fúsil calibre 0.50 de las 19 armas que se recuperaron tras el arresto de Joaquín El Chapo Guzmán, pertenece al lote de cientos de armas que llegaron a México a través del fallido operativo “Rápido y Furioso”, implementado, entre otros fines, para dar con los líderes del cártel de Sinaloa.

“Rápido y Furioso” fue un operativo de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) mediante la que la agencia permitió que traficantes compraran armas para luego rastrearlas y poner fin a las pandillas de tráfico de armas.

En una carta enviada el martes pasado al Congreso, el Departamento de Justicia estadunidense detalló que el fusil fue hallado en enero pasado en Sinaloa, en el escondite del que El Chapo huyó por un túnel que conducía al alcantarillado.

De acuerdo con la autoridad estadunidense, el fusil calibre 0.50 fue comprado en 2010 por alguien “no conocido” por la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) en el momento.

El comprador fue identificado e investigado después pero nunca le levantaron cargos y el arma no está asociada con otro crimen, dijo el Departamento de Justicia.

“La ATF y el Departamento lamentan profundamente que las armas de fuego asociadas con el Operativo Rápido y Furioso hayan sido utilizadas por criminales en la perpetración de crímenes violentos, particularmente crímenes que resultan en la muerte de civiles y agentes de cuerpos policiales”, dijo el subprocurador general Peter Kadzik, cabeza de la oficina de asuntos legislativos del Departamento de Justica en la carta enviada el martes a líderes legislativos.

Apenas en enero pasado, la ATF indicó que había recuperado 885 armas de fuego compradas por objetivos del Operativo Rápido y Furioso. Varias de ellas han estado relacionadas con crímenes violentos, incluida una balacera cerca de la frontera mexicana en donde murió el agente de la Patrulla Fronteriza, Brian Terry.

En julio de 2012 la mayoría republicana del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos reveló que el objetivo central de la fallida operación “Rápido y Furioso” instrumentada por la ATF era ubicar la red de distribución y la guarida de los principales capos del cartel de Sinaloa, entre ellos El Chapo.

En un informe de dos mil 359 páginas titulado “La Anatomía de una Fallida Operación: Parte I de III”, los republicanos señalaron que la operación “Rápido y Furioso” surgió de una nueva estrategia implementada por el gobierno de Barack Obama para detener el flujo de armas ilegales de Estados Unidos hacia los cárteles mexicanos de las drogas.

“La operación ‘Rápido y Furioso’ nació de esta estrategia. El plan de la administración cambió el énfasis en combatir a los cárteles de las drogas de enfocarse simplemente en confiscar armas a identificar las redes que las trafican (…) pero este esfuerzo tuvo un éxito mixto”, señaló el informe.

El objetivo era, entre otros, ubicar la red de suministro de armas de alto poder al cártel de Sinaloa.

De acuerdo con el reporte legislativo, la investigación que realizaron los representantes republicanos incluyó la revisión de más de 10 mil documentos y la realización de dos decenas de entrevistas.

Además, identificaron a cinco funcionarios de la ATF como responsables de los yerros que llevaron al fracaso de dicha operación: Kennet Melson, director en funciones de la ATF; William Hoover, subdirector; William McMahion, director de la división de Phoenix; William Newell, agente especial, y Mark Chait, director adjunto de Operaciones.