CUIDAD DEL VATICANO.- La Madre Teresa de Calcuta, una monja que dedicó su vida a los pobres, será declarada santa de la Iglesia Católica el 4 de septiembre, anunció el papa Francisco.

En diciembre, el Papa abrió el camino a la santidad para la ganadora de un premio Nobel de la Paz, que murió en 1997 a los 87 años y era conocida como la “santa de los desvalidos”.

La Madre Teresa, que nació en 1910 como Agnese Gonxha Bojaxhiu, de padres albaneses en lo que era entonces el Imperio Otomano y ahora es Macedonia, se convirtió en una figura internacional, aunque también se le acusó de intentar convertir a la gente al cristianismo.

El papa Francisco, para quien la preocupación por los pobres ha sido un tema central de su gestión, estaba muy interesado en santificar a la Madre Teresa durante el actual Año Santo extraordinario de la Iglesia Católica.

Teresa de Calcuta fundó la orden de los Misioneros de la Caridad con alrededor de 12 monjas en los años cincuenta para ayudar a los pobres en las calles de Calcuta, ciudad que ahora se denomina oficialmente Kolkata en la India. La orden religiosa se extendió a lo largo del mundo. Ganó el premio Nobel de la Paz en 1979.

La Iglesia católica define a los santos como aquellos a los que se considera lo suficientemente sagrados durante sus vidas como para estar ahora en el cielo y que pueden mediar con Dios para llevar a cabo milagros. En la Iglesia, a la Madre Teresa se le han atribuido dos milagros que involucran la sanación de enfermos.

NIÑO CRISTERO SERÁ PROCLAMADO SANTO EL 16 DE OCTUBRE

También el Papa estableció hoy que el beato mexicano José Sánchez del Río, conocido como “el niño cristero”, será proclamado santo el 16 de octubre.

La determinación ocurrió en un Consistorio Ordinario Público para la canonización de beatos que presidió el pontífice junto a cardenales, esta mañana en el Palacio Apostólico del Vaticano.

En la misma ceremonia será también canonizado el beato argentino José Gabriel del Rosario Brochero.

Nacido en Sahuayo (Michoacán) el 28 de marzo de 1913, José Sánchez del Río fue un joven católico que participó en la Acción Católica de la Juventud Mexicana y cuando estalló la Guerra Cristera en 1926, quiso unirse a las fuerzas de la resistencia, pero su madre no se lo permitió.

Luego de una inicial negativa a su alistamiento en las fuerzas cristeras guiadas por el general Prudencio Mendoza, ingresó en el grupo. Convenció a su madre con la frase: “Nunca ha sido tan fácil ganarse el cielo como ahora”.

El seis de febrero de 1928, durante una batalla, el muchacho dio su caballo al general y así lo salvó, quedando él prisionero de las tropas gubernamentales.

Con información de Reuters y Notimex

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