El salario representa el mejor instrumento para un reparto más equitativo de la riqueza entre la población, dada su estrecha relación con el nivel de vida de las personas.

México cuenta con el salario más bajo dentro de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ubicándose en el último lugar, con 9.97 pesos mexicanos por hora, señalaron universitarios, al participar en el Segundo Congreso de Actuaría, Economía y Relaciones Económicas Internacionales del Centro Universitario Valle de México de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Marisol Ávila, Ipza Franco, María Fernanda Toledo, Carlos García y Michell Ocampo afirmaron que este rasgo económico implica una serie de efectos nocivos para la sociedad mexicana y representa uno de los grandes obstáculos para mejorar la actividad económica del país en general.

            Los universitarios refirieron que el salario representa el mejor instrumento para un reparto más equitativo de la riqueza entre la población, dada su estrecha relación con el nivel de vida de las personas.

Sostuvieron que el grado de informalidad que ha alcanzado la economía mexicana resulta preocupante, pues cerca de 60 por ciento de los empleos del país son de índole informal, lo que implica una serie de condiciones desfavorables en términos salariales y prestaciones sociales para el trabajador.

Destacaron que en México, 40 por ciento de los trabajadores formales sólo gana dos salarios mínimos, 14 por ciento recibe menos del salario mínimo y hace 30 años los mexicanos tenían 70 por ciento más poder adquisitivo.

El salario mínimo real, indicaron, presenta una marcada reducción a lo largo de los últimos años, lo que obedece entre otros aspectos, al modelo de crecimiento adoptado desde finales de la década de los ochenta (neoliberal), que implicó buscar elevar la competitividad de las exportaciones, a través de ofrecer una mano de obra poco calificada y por ende, mal remunerada.

De esta manera, aseveraron, México ha tratado de atraer capitales extranjeros a través de una política de bajos salarios, que en efecto resulta atractiva para la lógica de las empresas trasnacionales, pero que limita el desarrollo económico del país.

Para comprender la problemática que enfrenta México y la relevancia que adquiere el nivel de salarios como palanca de desarrollo, mediante la promoción del consumo, este puede ser efectivo siempre y cuando esto vaya acompañado de una serie de políticas a favor del fortalecimiento de la industria nacional; de otra manera, cualquier impulso fiscal o monetario al consumo terminará fugándose vía importaciones, apuntaron los estudiantes del Centro Universitario UAEM Valle de México.

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