WASHINGTON, Estados Unidos, mar. 08, 2016.- La noche del martes vivió una nueva jornada de las primarias para elegir candidatos presidenciales en Estados Unidos que se saldó con contundentes e importantes victorias de Donald Trump y con una sorprendente derrota de Hillary Clinton en Michigan, que da alas a su rival, Bernie Sanders.

Aunque eran dos los estados que celebraban primarias demócratas y cuatro republicanas, todos los ojos estaban centrados en Michigan, considerado un estado crucial tanto por la cifra de delegados que repartía (la mayor en ambos casos) como por lo que éste representa a nivel demográfico.

Michigan fue el primer estado en votar del conocido como cinturón industrial de Estados Unidos (del que, de hecho, es su mayor insignia), una zona antaño pujante, rica y muy poblada que durante las últimas décadas se ha visto fuertemente golpeada por la desindustrialización y que sufrió con especial intensidad la crisis económica.

En el bando republicano, Trump se llevó Michigan por un amplio margen de más de 10 puntos, lo que fue interpretado como muestra no sólo de su solidez en esta campaña sino de que puede lograr buenos resultados en estados con una composición socioeconómica similar como los codiciados Ohio y Pensilvania.

Por parte de los demócratas, el senador por Vermont y autoproclamado socialista democrático Bernie Sanders dio la gran sorpresa de la noche y se impuso en Michigan (aunque por un margen muy ajustado) a su rival, Hillary Clinton.

Pese a que la diferencia final fue por la mínima, la victoria de Sanders en este estado tiene una significación especial, ya que por un lado demuestra el poderío del senador en el cinturón industrial y, por otro, desafía a las encuestas, que le vaticinaban una derrota aplastante en Michigan.

Ningún sondeo de los publicados daba a Sanders como ganador en Michigan y, de hecho, las encuestas de los últimos días auguraban una derrota abultada por entre 13 y 27 puntos.

“Los medios corporativos nos habían descartado. Los encuestadores decían que estábamos muy atrás. Pero ganamos. Gracias, Michigan”, agradeció a los votantes el propio senador en la red social Twitter tras conocer los resultados.

Al margen de Michigan, Clinton y Trump se llevaron el sureño Misisipi por los bandos demócrata y republicano, respectivamente, (ambos por amplios márgenes sobre sus rivales, especialmente en el caso de la exsecretaria de Estado), mientras que el senador Ted Cruz se apuntó su séptima victoria de lo que va de campaña en Idaho.

Además de Michigan, Misisipi e Idaho, los votantes republicanos acudieron a las urnas en el archipiélago de Hawai, donde Donald Trump logró su tercera victoria con el 42.2 por ciento de los votos, con una amplia ventaja respecto al segundo, el senador por Texas Ted Cruz, que logró con un 32.7 por ciento, informaron medios locales.

Pese a la victoria de Cruz en Idaho, que se llevará la mayor parte de los 32 delegados en liza en ese estado del oeste de Estados Unidos, esta nueva jornada electoral sirvió para consolidar el liderazgo de Trump, ya que tanto en Michigan como en Misisipi, que repartían 59 y 40 delegados, respectivamente, se impuso por más de 10 puntos.

“Todos y cada uno de los que me han atacado brutalmente están cayendo. Empezamos siendo diecisiete (precandidatos republicanos) y quedamos cuatro, y no lo están haciendo muy bien esta noche”, sacó pecho Trump en una rueda de prensa en Jupiter (Florida) al conocerse los resultados.

El gran perdedor de la noche sería el senador por Florida Marco Rubio, quien al quedar por debajo del umbral del 15 % tanto en Michigan como en Misisipi no se llevaría ninguno de los delegados en esos estados.

La próxima gran cita electoral de las primarias presidenciales de Estados Unidos será el próximo martes, 15 de marzo, cuando votarán cinco estados: Illinois, Misuri, Carolina del Norte y los preciados Ohio y Florida, que, en el caso republicano, conceden la totalidad de los delegados al candidato ganador por pequeño que sea el margen de la victoria.

Con información de EFE.

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