Hace pocos días sostuve una interesante conversación con un amigo de la infancia quien me preguntaba cosas como las siguientes: ¿Cuándo vas a casarte? ¿No planeas tener hijos pronto? ¿Cuándo piensas realizarte como mujer? Esta última pregunta fue la que más me sacudió de todas. Es decir, a sus ojos, de nada servían dos licenciaturas, una maestría, una empresa propia y muchos kilómetros recorridos por el mundo; si no estabas casada, sencillamente habías “fracasado como mujer”.

Lo anterior, me hizo reflexionar seriamente sobre quién está en el error, si él o yo. Él, defendiendo la familia, la procreación de hijos y la vida en pareja o yo, defendiendo el derecho a elegir sobre a qué edad se te pega la  gana casarte o mantenerme soltera toda la vida. El derecho a decidir la edad a la que deseas ser madre o quizá (y muy respetable también) no serlo. El derecho a caminar por el camino menos ortodoxo, el que pocas han caminado, el que quizá sea más largo pero tiene las vistas más hermosas.

Cierto que ser esposa y madre, deben ser de las grandes alegrías en la vida, pero NO es regla absoluta que todas las mujeres debemos ser madres o esposas sólo para ser “socialmente aceptadas” o “plenamente realizadas” ¡Bienvenidos al siglo XXI! ¡Ya amaneció Señores, buenos días!

Una mujer puede estar casada y con una hermosa familia y no por eso sentirse plenamente realizada y por el contrario, puede ser soltera aún a sus 50 años y ser una mujer plena, exitosa y feliz sin sentirse “sola” ni “quedada”.

Los tiempos han cambiado y con ellos ha cambiado la forma en que las mujeres entendemos la realización plena. El empoderamiento de la mujer si bien aún no es igual en todos los países, también es cierto que hemos avanzado significativamente en la destrucción de estereotipos, de creencias, de dogmas, de ideas retrógradas y hoy, la mujer viene con más fuerza que nunca.

Hoy somos una fuerza laboral pujante, somos empresarias y amas de casa, somos alumnas y maestras, somos guía, señal, camino para otras mujeres. Atrás han quedado los años donde solíamos atacar y bloquear a compañeras del mismo sexo. Hoy, por el contrario, las mujeres votamos en las urnas por otras mujeres, impulsamos la participación política y académica. Hoy, nos alegramos con ejemplos de éxito en otros países y nos formamos cada día más para alcanzar en poco tiempo esos escaños que esperan por nosotras.

Así que la invito a que no mida su “realización personal” con parámetros del siglo pasado. No base la toma de sus decisiones queriendo complacer a otros, y el día que tenga que elegir entre tener contento al mundo o tenerse contenta a Usted, elíjase siempre a sí misma. La realización está en haber alcanzado sus propios sueños no en cumplir los sueños de los demás, sea feliz, es su única tarea.

*Maricela Gastelú es Licenciada en Derecho,  Maestra en Consultoría Política, conferencista y actualmente dirige su propia empresa de Comunicación Política.

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