El gobierno estadounidense reclamó hoy una “acción inmediata y efectiva” ante el anuncio de la ONU de que en 2015 recibió 69 denuncias de abusos sexuales contra cascos azules procedentes de 21 países.

“Estos incidentes indignantes son persistentes y generalizados, y requieren una acción inmediata y eficaz”, aseguró hoy en una declaración el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, al comenzar su rueda de prensa diaria.

El portavoz calificó de “preocupante” el informe del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, divulgado hoy, a quien reconoció por haber prestado “atención a este gravísimo problema”.

Según el informe, la ONU tuvo el pasado año 99 denuncias de abusos sexuales contra personal de la organización, de las que 30 corresponden a trabajadores de agencias y estructuras al margen de las misiones de paz, que acumulan el grueso de los casos.

Las denuncias de abusos contra los cascos azules, en concreto, son las más numerosas desde las 75 recibidas en 2011.

“Pese a que el secretario general ha dado pasos importantes hacia la transparencia y la rendición de cuentas por estos crímenes, y aplaudimos ese esfuerzo, queda mucho por hacer tanto por los líderes de las Naciones Unidas en todos los niveles como por los países que contribuyen con tropas y policías”, agregó.

“Para decirlo de manera clara y franca, es absolutamente inexcusable explotar y abusar de las personas vulnerables a las que la ONU precisamente se supone que debe proteger y ayudar”, agregó.

Kirby dijo que la suya era una primera valoración y que este escándalo mina la credibilidad de los cuerpos de paz de la ONU y la utilidad de sus misiones.

“Mientras estudiamos este importante informe (…) vamos a dar seguimiento (al caso) con el secretario general, con la ONU y con los países que contribuyen con tropas y policías, sobre los próximos pasos que hay que dar para abordar el problema”, aseguró Kirby.

En su informe, la ONU identificó el origen de todos los supuestos agresores, con la República Democrática del Congo como el país con más denuncias, con siete; seguido de Marruecos y Suráfrica, con cuatro; y de Camerún, la República del Congo, Ruanda y Tanzania, con tres.

La mayor parte de las denuncias, 35 de las 69, se acumulan contra dos operaciones de paz, las desplegadas en República Centroafricana (Minusca) y en laRepública Democrática del Congo (Monusco), mientras que el resto están repartidas entre otras ocho misiones.

Varias organizaciones de derechos humanos han criticado duramente en los últimos meses que en muchos de estos casos los responsables quedan sin castigo, por ocuparse del procesamiento penal de los casos los países que aportan las tropas.

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