En tanto, la presidenta del país, Dilma Rousseff, expresó su desacuerdo con el interrogatorio judicial efectuado al político, ya que lo consideró innecesario porque él había prestado testimonio voluntariamente, de acuerdo con la agencia Reuters.

En conferencia de prensa la mandataria señaló que no existe ningún tipo de sospecha de que el gobierno actual haya tenido una intervención irregular en la trama de Petrobras, por lo que le parece que las acusaciones que pesan sobre su administración son infundadas.

Lula, fue llevado a la comisaría de la Policía Federal en el aeropuerto de Congonhas de Sao Paulo, luego de que las autoridades allanaran su domicilio, para declarar en el marco de la investigación por un fraude de más de 2,000 millones de dólares cometido a la paraestatal Petrobras, informó la fiscalía.

Los mandatos de allanamiento y traslados para declarar fueron realizados “para investigar posibles delitos de corrupción y lavado de dinero del esquema Petrobras practicados por el expresidente Lula y asociados”, dijo en un comunicado la fiscalía del estado de Paraná, que investiga el megafraude a la petrolera.

“Hay evidencias de que el expresidente Lula recibió valores oriundos del esquema Petrobras por medio del envío y reforma de un apartamento triplex y de una finca en Atibaia, de entrega de muebles de lujo en las dos propiedades y de almacenaje de los bienes por una empresa de transporte”, sostuvo la fiscalía.

“También son investigados pagos al expresidente realizados por empresas investigadas en la Operación Lava Jato, a título de supuestas donaciones y conferencias”, añadió.

Los allanamientos se producen un día después de un vendaval político en Brasil tras la filtración de supuestas declaraciones de un senador oficialista acusando a la presidenta Dilma Rousseff de interferir en la investigación del escándalo en Petrobras y a Lula, que gobernó el país de 2003 hasta 2010, de estar al tanto del esquema de corrupción.

Con información de EFE.