La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), informó que el gasto militar que México destina para las fuerzas armadas, es de los más pobres junto con Luxemburgo e Irlanda, ya que destina poco menos del uno por ciento del Producto Interno Bruto. Esto llama la atención, pues recordemos que actualmente el Ejército y la Marina están enfocados en labores de apoyo en materia de seguridad nacional.

 En contraste, Israel es el país que más invierte en el rubro militar, destinando más del cinco por ciento de su PIB, seguido de Estados Unidos, que destina casi el cuatro por ciento, mientras que Corea destina solo el 3.

Otro factor que llama la atención es que nuestro país se encuentra entre las 10 naciones en las que más ha descendido el número de ciudadanos que están dispuestos a luchar para defender a su nación, pues estudios del mismo Organismo Internacional, revelan que desde 1980 hasta el 2014, el interés ciudadano por pertenecer a las fuerzas armadas, ha descendido diez por ciento en la población; el 70 por ciento de los ciudadanos mexicanos dijeron que sí estarían dispuestos a pelear por su país en caso de guerra, sin embargo ,esta cifra disminuyó comparada con la misma pregunta en los años 80, época de la que ocho de cada 10 mexicanos, estarían dispuestos a hacerlo.

Todo ello refleja un desencanto y desprecio de los valores cívicos y de identidad nacional; en pocas palabras, ha perdido fuerza el orgullo de ser mexicanos que hace tres décadas existía, lo que debe poner en alerta al gobierno y a la sociedad en general, pues un país donde se pierde la identidad y el amor por la patria, es un país perdido y hundido en intereses personales, los cuales están lejos de buscar el bien común.

Es absolutamente necesario recuperar el amor al país y el orgullo de ser mexicanos, para que cada uno de nosotros comparta con los demás la mejor versión de uno mismo, y así se verá reflejado en acciones colectivas que mejoren el entorno de todos.