Rusia redujo su presupuesto para la Copa del Mundo de 2018 por casi 80 millones de dólares, menos de cinco meses después que el ministro de deportes del país descartó nuevas reducciones, esto como parte de abarcadoras medidas de austeridad fiscal para lidiar con una merma en ingresos por la caída del precio del petróleo.
Con estos cambios, dejan el presupuesto para el Mundial en 8.150 millones de dólares, y aparentemente significan que se descartaron los planes para construir un centro internacional de transmisión en Moscú.
El comité organizador del Mundial no respondió a una solicitud para que aclare cómo afectaría la medida a las cadenas de televisión.

También se eliminó de los planes la renovación de una academia de fútbol, y que iba a ser utilizada como cancha de entrenamiento.

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