“Qué pasó, hijo… súbete… súbete hijo de… madréenlo bien … denle un putazo, hijo de su puta madre, volvió a chingar su madre, jefe… vamos, jefe, ya vamos de regreso… porque ahorita nos van a seguir las pinches patrullas de los otros pendejos”

Deben ir a la cárcel los agresores y, si su patrón los protege, también al señor Libién se le debe castigar.

¿Qué hicieron? 

 Anoche, poco antes de las veintidós horas, al terminar un operativo sobre la avenida Reforma, en el número 2459, el City Manager de la delegación Miguel Hidalgo, Arne aus den Ruthen, revisaba autos en situaciones irregulares y de pronto, sin más, de dos coches descendieron algunos sujetos que lo obligan a subirse a una de las unidades.
El operativo se transmitía en Periscope. Así que, en vivo, 2 mil seiscientos espectadores lograron escuchar:
“Qué pasó, hijo… súbete… súbete hijo de… madréenlo bien … denle un putazo, hijo de su puta madre, volvió a chingar su madre, jefe… vamos, jefe, ya vamos de regreso… porque ahorita nos van a seguir las pinches patrullas de los otros pendejos”.
Después, la imagen permaneció en negro y se perdió por completo la comunicación.
Más tarde, Ane denunció los hechos: “Fue una emboscada de guaruras, mis agresores están plenamente identificados, son escoltas de Raúl Libién”.
Todas las personas que circulamos por las calles de la Ciudad de México hemos visto y aun sufrido los excesos de los guaruras de tanto influyente del sector público y privado.
Casi todos esos guaruras operan en forma irregular, sin permisos de armas, inclusive con armas prohibidas por la ley, sin capacitación, verdaderos delincuentes al servicio de poderosos que tienen el derecho de protegerse, sin duda, pero no el de molestar y aun agredir y poner en riesgo la vida de los demás.
Aquí hay un reto enorme para Miguel Ángel Mancera. Veremos de qué está hecho el jefe de gobierno de la Ciudad de México, es decir, de lo que haga en este caso sabremos si está de parte de los ciudadanos o de los abusivos y hasta cobardes tipejos que se sienten intocables porque los protegen bandas de pistoleros con traje negro y corbata.