Durante la celebración de la Homilia en El Caracol, municipio de Ecatepec, el máximo líder la Iglesia Católica recordó el inicio de las celebraciones de la Cuaresma, como un regalo del Bautismo, e invitó a los fieles a desenmascarar tres grandes formas de tentaciones que dividen la imagen que Dios: la riqueza, la vanidad y el orgullo.

“Tres tentaciones de Cristo, tres tentaciones del cristiano que intentan arruinar la verdad a la que hemos sido llamados”, dijo. Y más tarde continuó diciendo: “Metámonos en la cabeza, con el demonio no se dialoga, solamente con la palabra de Dios se le puede derrotar”.

Durante la celebración de la Homilia, el Sumo Pontífice dijo que estos son tiempos para quitarse la apatía y el cansancio, al tiempo que llamó a los mexicanos a confiar su vida a Dios.

“El Padre nos espera para sacarnos las ropas del cansancio, de la apatía, de la desconfianza”, añadió.

Sin embargo destacó que Dios es misericordioso y para sanar los corazones de quienes se sienten lastimados.

“Su nombre es nuestra riqueza, su nombre es nuestra fama, su nombre es nuestro poder”, señaló.

Ante miles de fieles, el líder católico dijo que en este tiempo se debe luchar contra esas amenazas que “encierran” y “buscan degradar, destruir y sacar la alegría y la frescura del evangelio”.

“La riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan sólo para mí o para los míos. Es tener el ‘pan’ a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida”, explicó.

El Papa Francisco al terminar la misa pronunció la oración del Ángelus, dio un breve discurso y bendijo a los miles de católicos reunidos en el predio El Caracol, a quienes pidió “Por favor, no se olviden de rezar por mí”.

Después de la ceremonia litúrgica el pontífice se dirigirá al Seminario Menor de Ecatepec, donde se prevé comerá con autoridades religiosas, encabezadas por Francisco Domínguez, obispo de Ecatepec.

Missa

Foto/Miguel Villegas

El Papa Francisco llegó al predio de 45 hectáreas de la zona conocida como El Caracol, donde oficia una misa frente a unas 300 mil personas.

Antes de arribar a ese punto el pontífice recorrió en el papamóvil 8.8 kilómetros de las avenidas Central e Insurgentes, a una velocidad de entre 20 y 25 kilómetros por hora, donde miles de personas lo esperaban en un ambiente festivo para saludarlo y recibir la bendición.

El templete que utilizará Jorge Mario Bergoglio para oficiar la ceremonia eucarística es una réplica de la capilla de Tlalmanalco.

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