CIUDAD DE MÉXICO — Organizaciones pro derechos humanos coinciden en una petición para el papa Francisco que está por llegar a México: tiempo y oídos para escuchar a las víctimas de la violencia.

El pontífice, quien estará en el país del 12 al 17 de febrero, es una figura moral internacional que puede darle visibilidad a la crisisi en derechos humanos que sufre el país, de acuerdo con varias organizaciones.

Para Vidulfo Rosales, representantes legal de los padres de los 43 estudiantes de Ayoztinapa, sería grave que el papa viniera a México y no ofreciera una reflexión sobre a situación de México y en especial de la desaparición forzada de los normalistas ocurrida el 2014 en Iguala.

“(Queremos) pedirle que interceda con el gobierno mexicano para que se pueda esclarecer el caso. Que pueda dar una palabra de aliento, con su fuerza espiritual, para que los padres puedan continuar su lucha ardua que tienen por la búsqueda de sus hijos”, expresa Rosales en entrevista.

Hasta ahora, los familiares de los estudiantes no han podido acordar una reunión pública con el pontífice, pero el abogado tiene la esperanza de que Francisco podrá darse un espacio en su agenda para un encuentro privado.

“Estamos consientes que se iniciaron las gestiones un poco tarde y que eso ha complicado el poder generar un espacio dentro de la agenda formal”, reconoce Rosales. “Apelamos a su sensibilidad y a que dé seguimiento al caso”, expresa el integrante del grupo humanitario Tlachinollan.

Esperanza en la frontera

Ciudad Juárez está en la agenda del papa Francisco en su próxima visita, una urbe con cicatrices de la violencia como pocas en la frontera con Estados Unidos.

Los casos de feminicidios y ataques a las mujeres, de la violencia del crimen organizado, de las malas condiciones en las maquiladoras, las desapariciones forzadas y los ataques a migrantes han sido parte de la historia de esta ciudad en menos de 30 años.

“Esperamos que la visita del papa tenga una postura muy firme, y como lo ha hecho, muy profética, que denuncie con toda su fuerza la realidad que vivimos en Juárez”, dice Óscar Enríquez, director del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte.

“México es un cementerio de migrantes. Ojalá denuncie el papa que falta una actitud humanitaria con todos los migrantes que tocan la puerta en la frontera sur de México”, agrega.

Cuestionado sobre qué puede cambiar con la visita del papa a esa ciudad, el líder de Paso del Norte reconoce que puede ser que no ocurra nada ante autoridades que solo lo escucharán “por razones diplomáticas”, pero confía en que la voz del líder católico tenga un peso moral “fuerte”.

“El papa sabe todo eso (los problemas de Juárez), no hay que informarle. Esperamos una denuncia fuerte, profética, y un llamado tanto a la Iglesia Católica como a la gente de buena voluntad, a que seamos actores de un cambio muy profundo”, afirma Enríquez.

“Una voz de alto peso”

La violencia contra las mujeres ha dejado más de 1,200 víctimas aseinadas en el Estado de México, la mitad de ellas entre 10 y 17 años, según las cifras oficiales. Apenas en enero de este año hubo 63 casos.

Ante este panorama, la organización México Suma tuvo una protesta el domingo en la que participaron unas 2,000 personas en Ecatepec, el municipio de la zona conurbada de la Ciudad de México que visitará Francisco.

“Desafortunadamente el tema de los feminicidios y de la violencia en el Estado de México no ha trascendido de manera internacional”, dice Osmar León, por lo que su organización decidió protestar en el lugar que visitará el papa para darle visibilidad a esta problemática.

México Suma, que tiene presencia en 24 municipios mexiquenses con 20 organizaciones, está preparando una carta para entregarla al papa y que se convierta en “una voz de alto peso” para denunciar la violencia contra la mujer en la entidad.

“Que el papa sea una correa de transmisión y tome como suya esta causa de las madres que han perdido a sus hijas, de las familias que se han destrozado por la ausencia de sus miembros, huérfanos arrebatados de sus madres”, pide León.

Su organización por ahora no planea manifestarse cuando el papa visite ese municipio, pero espera que Francisco tenga oídos para hablar de la violencia en la entidad que gobernó el presidente Enrique Peña Nieto.

Indígenas exigen disculpa

Otra de las visitas del papa será al territorio de Michoacán, donde una de las principales organizaciones indígenas del estado —que tiene más de 136,000 hablantes de dialecto originario, según el INEGI— exige una disculpa del pontífice.

El Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) emitió el 5 de febrero un pronunciamiento en el que responsabilizó —en parte— a la Iglesia Católica de los saqueos, asesinatos, explotación, discriminación y persecución de indígenas de esas tierras.

“La iglesia católica ha sido cómplice y aliado de los invasores”, dice una carta publicada por el CSIM. “Nos han saqueado nuestras riquezas y recursos naturales, nos robaron el oro, la plata, los minerales, el petróleo, e incluso han tratado de quitarnos nuestra historia, cultura e idioma”.

Acusaron a la iglesia de ser parte de la “conquista y genocidio” que ocurrió tras la colonización de los pueblos originarios del continente, por lo que “el papa Francisco debe de ofrecer una disculpa pública”, dice la carta.

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