La constante programación artística y cultural en el Coloso de Paseo de la Reforma ha originado que sean pocas las veces que se escuche este emblemático instrumento, sin embargo, el domingo, los diferentes flautas engalanaron a los amantes de la música de órgano.
Considerado como uno de los instrumentos más notables en el mundo, y el más grande de Latinoamérica, el Órgano Monumental (15 mil 633 flautas) del Auditorio Nacional volvió a sonar la tarde del domingo en un concierto a cargo de los organistas Davide Pinna y Víctor Urbán.

El imponente instrumento, muchas veces sólo “objeto decorativo” de los diferentes espectáculos que se presentan en ese espacio, encantó a un público joven que se dio cita para escuchar obras de corte medieval, gótico y contemporáneo.

El espacio, donde habitualmente se sitúan las megapantallas del recinto, en las que se proyecta a los diferentes grupos, solitas y otros personajes que se paran en recinto, fueron descubiertas para que lucieran en todo su esplendor estas monumentales piezas en tubos plateados.

Ante poco más de seis mil personas, el italiano Davide Pinna arrancó el recital acústico con la “Suite gótica”, de León Boellmann, una obra en la que solo le faltó la proyección de una película de terror.

Sin importar su discapacidad visual, el organista tocó de manera magistral “Toccata y Fuga en Re Menor BWV 565”, de Johann Sebastián Bach; así como “The Lost Chord”, de Arthur Sullivart, obras con la que se robó los primeros aplausos de la tarde.

En la segunda parte del magno concierto, engalanó la presencia de la Orquesta Filarmónica de Toluca (OFiT) que, bajo la batuta de Gerardo Urbán y Fernández, y Víctor Urbán como solista, interpretaron las piezas “Poeta y Campesino”, de Franz Von Suppé, “Retablo Medieval: Concertino”, de Miguel Bernal Jiménez, y el “Final de la Tercera Sinfónica”, de Camille Saint Saëns.

Su origen está ligado a un fallido intento por contar con un órgano en el Teatro del Palacio de Bellas Artes y se remonta a 1958, luego de que una serie de circunstancias afortunadas permitieron que sonora por primera vez en el Auditorio Nacional.

Con el tiempo cayó en desuso y fue hasta 1975 que se volvió a reinaugurar; tras la remodelación del recinto en 1991 se decidió una nueva restauración y modernización con los más avanzados sistemas de cómputo y volvió a ser escuchado de manera magnifica en el año 2000.

   
 
(Con información de Notimex)

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