Cada vez más personas en el mundo duplican sus mascotas, aunque pocas lo hacen público. Radiografía de un negocio en expansión con sede en Corea del Sur. Cuánto cuesta hacerlo
La clonación, ¿acto de amor o soledad?
Año 2015. Adam Gibson se entera de la muerte de Oliver, la mascota de su hija Clara, y se acerca hasta el centro Re-Pet, con la idea de clonarlo, a modo de regalo. Sin embargo, luego de escuchar al vendedor y algunas reflexiones morales decide no hacerlo. Ese es el puntapié de la película El Sexto Día (2000), protagonizada por Arnold Schwarzenegger.
La clonación de mascotas dejó de ser un tópico sci-fi desde hace rato. El primer caso de una duplicación comercial de un animal fue en 2003, cuando Nicky, una gata de 19 años de raza Coon de Maine, dio su ADN para que nazca Little Nicky, tras un depósito de USD 50 mil a la empresa californiana Genetic Savings & Clone, que cerró en 2006.
Little Nicky, la primera mascota clonada de la historia
En 2008, BioArts International anunció su programa Best Friends Again, que tuvo una gran trascendencia mediática con Missy, una mix de border collie y husky, aunque un año después la empresa no continuó con el trabajo. También en 2008, la Universidad Nacional de Seúl nacieron los quintillizos Booger Bernann, Booger Ra, Booger Lee, Booger Hong y Booger Park, cinco clones de Booger, un bull terrier que había fallecido de cáncer en 2006.
Sin embargo, hasta el momento la empresa que más ha avanzado en esta técnica es la surcoreana Sooam Biotech Research Foundation, que en 2009 produjo a Lancelot Encore, un clon de labrador. Entre sus científicos destacados se encuentra Woo-Suk Hwang, quien estuvo en el centro de una polémica global cuando en 2004 anunció, de manera apócrifa, la clonación de embriones humanos y extracción de células madre. Si bien un tribunal le dio una condena de dos años, nunca pisó la cárcel.
El primer gran éxito de Hwang fue Snuppy, un galgo afgano que se convirtió en el primer perro concebido mediante la misma técnica con la que se creó a la oveja Dolly.
EN SOOAM SOSTIENEN QUE YA HAN NACIDO MÁS DE 200 CACHORROS CLONADOS EN SUS INSTALACIONES. 

¿Todo por amor?

“No solo clonamos perros, también curamos corazones rotos”, reza la leyenda en el site de Sooam, revelando de manera elocuente qué es lo que buscan sus clientes: no un reemplazo, sino una extensión de una relación que por los órdenes lógicos de la biología se termina.
“Tener una mascota tiene muchos pros. Desde la relación emocional que se forma a la incondicionalidad, pero tiene una contra: los animales viven menos que sus dueños. En promedio, un perro con una buena vida llega los 20 años, un gato entre 15 y 20; un hamster, 3 y un hurón, 7”, reflexionó Matías Wullich, gerente general de Centro Pet.
Si bien en la argentina no existen instituciones que lleven a cabo la clonación animal, para Wullich esta “sensación de querer extender el vínculo con las mascotas” se puede ver en una tradición humana ancestral: el embalsamamiento.
Laura Jacques y Richard Remde y sus mascotas
“CLONAR ES QUERER CONSERVAR LO QUE YA NO SE TIENE. EL AMOR ES ASÍ” 
“Cuando una mascota muere, como un hamster, es normal que los padres se acerquen para buscar un animalito que sea igual, para que los chicos no se den cuenta”.
“Desde mi perspectiva es un error. La pérdida de una mascota es una manera para que los chicos comiencen a entender el proceso de la vida y que se preparen para una pérdida aún mayor en el futuro”, agregó Wulich.

Los pasos para clonar una mascota

Desde la página informan que cuando fallece se la debe envolver en toallas húmedas. Luego colocarlo en la heladera –no en el freezer-. Y advierten que los dueños tienen cinco días para que se extraigan células vivas de forma segura.
Sin embargo, la cantidad de días podría variar. En diciembre pasado, Sooam anunció la clonación exitosa de Dylan, un bóxer que falleció de manera repentina a los ocho años por un tumor cerebral. Luego de 12 días, los investigadores tomaron las muestras y de allí nacieron dos cachorros, Shadow y Chance por los que sus dueños, los ingleses Laura Jacques y Richard Remde, pagaron casi USD 100 mil.

Cómo es el procedimiento

Se realiza una biopsia de tejido del perro, vivo o muerto. De allí se extraen las células para comenzar el proceso de clonación. Se recogen óvulos de una perra donante a los que se les extrae el núcleo, que contiene el material genético, y se fusiona con el ADN del perro que se quiera clonar.
Después, el embrión resultante se implanta en el útero de una hembra, que hace de madre de alquiler y en 60 días da a luz al cachorro.
“Los cachorros clonados son físicamente idénticos a los perros donantes pero si el donante tiene un patrón del pelaje particular, puede que difiera. En cuanto a la personalidad del perro, la genética juega un papel importante en el carácter, pero también el ambiente y las experiencias. Igual que dos gemelos idénticos humanos comparten el mismo ADN, pero si crecen en entornos distintos su personalidad también diferirá”, explicó David Kim, investigador de Sooam.
El momento en que Chance llega al mundo

Los camellos también

El Sheikh Mohammed –vicepresidente y Primer Ministro de los Emiratos Árabe Unidos (EAU) y Emir de Dubai- financió el Centro de Reproducción de Camellos de Dubai (CVRL), que luego de varios intentos pudo crear a Injaz, el primer dromedario femenina.
La clonación de camellos es un negocio en alza, ya que además de las cuestiones afectivas que pueden llevar a un millonario árabe que los hay, y muchos- a querer “recrear” una mascota, también existen razones comerciales: las carreras de camélidos.
Además de las EAU, estas competencias son muy populares en Paquistán, Egipto, Jordania, Arabia Saudita, Catar, Omán, Australia y Mongolia.
Injaz, el primer camélido clonado, en su último cumpleaños
“La clonación de camellos se realiza para preservar material genético invaluable de animales de competición de élite y, en el futuro, para aquellos que producen leche de buena calidad”, explicó el doctor Ulrich Wernery, director científico de CVRL.
Por su parte, Ra Jeong-Chan, director ejecutivo de Sooam, aseguró: “El próximo gran paso es la clonación de camellos para personas adineradas en medio oriente”
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