La tecnología en la industria de la aviación avanza a pasos agigantados. La idea de reducir los tiempos de vuelo, mejorando la velocidad de las areonaves, es cada vez más una obsesión.

El ingeniero canadiense Charles Bombardier intenta construir “Antipode”, una aeronave que será capaz de viajar a velocidades muy superiores a las del sonido, y así, “alcanzar su Antipode tan rápido como sea posible”, afirmó ante la revista Forbes.

En octubre pasado, el experto en ingeniería mecánica de la empresa Imagin Active sorprendió al mundo con Skreenr, un avión comercial con capacidad para 75 personas que superaría en diez veces la velocidad del sonido.

Hoy, Bombardier quiere dar un paso más allá presentando el Antipode, un modelo de aeronave para diez pasajeros capaz de alcanzar la velocidad Mach 24 (24 veces la velocidad sónica), lo que supondría viajar doce veces más rápido que a bordo del legendario Concorde.

La diferencia con el modelo anterior, señala Bombardier, es que el Antipode puede despegar desde cualquier aeródromo debido a que puede ser propulsado con cohetes de oxígeno o queroseno líquido reutilizables, como lo hacen los impulsores del Blue Origin, la nave de la compañía de transporte espacial del fundador de Amazon, Jeff Bezos.

El Antipode recibe de los cohetes el empuje suficiente para llegar a los 4 mil pies y llegar a Mach 5. Una vez alcanzado este punto, el sistema del avión encendería un motor supersónico que aceleraría hasta una velocidad máxima de Mach 24.

El avión permitiría conectar la ciudad de Nueva York (Estados Unidos) con Londres (Reino Unido) en 11 minutos, y con París (Francia), en un minuto más. Ir a Dubai tomaría 22 minutos, Shanghai 24, y Honk Kong, 26. Uno de los tradicionales vuelos más largos del mundo, como el de Nueva York a Sydney (Australia), en la antípoda sería un viaje con duración de 32 minutos.

Charles-Bombardier-Antipode-Underside

No obstante, la idea del Antipode necesita solventar muchas dificultades antes de convertirse en una realidad. El costo sería una de las principales dificultades, puesto que construir el Antipode rondaría en los 150 millones de dólares ( aproximadamente 2 mil 768 millones 584 mil 402.92 pesos). No obstante, Bombardier cree que “el avión podría convertirse en una realidad si hay demanda”.

El segundo obstáculo que debería superar sería el ruido tras arrancar a velocidad sónica que generaría en la tierra, por un lado, y el calor que se acumularía en la nariz y las alas de la nave, por otro lado. “No estoy seguro de que se hayan inventado los materiales capaces de soportar el calor, la presión y el estrés estructural para este proyecto”, admitió Bombardier.

Además, el desarrollo de un motor estable y fiable, así como encontrar la manera de cómo reducir el efecto de las fuerzas gravitacionales en los pasajeros en la nave, hacen que la posibilidad de unir los dos lados del Atlántico en diez minutos, tal como plantea Bombardier, sea aún parte de una historia de ciencia-ficción.

Con información de Forbes