El matemático Arturo Campos podría convertirse en el próximo Steve Jobs mexicano como ha publicado El País. Asegura que la empresa Sisoft es la primera en el mundo en comercializar la tecnología LiFi, que utiliza la luz directa para transmitir datos a un coste menor. Una conexión además, 100 veces más potente que el Wifi y más segura, como dice: “imposible de hackear”.

De este modo, desde una farola de la calle, cualquiera podría recibir información de Internet a una velocidad superior, y enviar información hasta 10 kilómetros llevando la conexión a las zonas más rurales sin necesidad de cables. Campos cuenta: “Venimos a democratizar Internet”.

Reconoce que no es el inventor del LiFi, pero sí el primero en llevarlo al mercado. Ya en 2011, el científico de la Universidad de Edimburgo Harold Haas descubrió que la luz de un solo LED transmitía más datos que una antena de telefonía.

El Lifi vendría a solucionar los problemas de saturación del espectro de radiofrecuencia, como explica Campos: “Habrá unos 2.000 millones de aparatos conectados a WiFi. Esta conexión 5G va a ampliar ese espacio”.

Sisoft lleva desde 2010 desarrollando unos prototipos. Ha creado un aparato que consiste en un receptor y una lámpara con un chip encargado de descodificar la información que actúa como un router. Su precio es de 2.500 pesos (135 dólares aproximadamente). Campos cuenta cómo funciona: “Desde mi teléfono, conectado a Internet, le envío la información de audio a la lámpara y ésta a los altavoces”.

Instalando un modulador, un LED transmitiría datos. Estos moduladores hacen que la luz se encienda y apague millones de veces por segundo. El parpadeo es imperceptible para el ojo humano, pero no para unos fotodiodos colocados en los móviles u ordenadores que se encargarán de recoger los cambios de la luz e interpretarlos para convertirlos en información. Así, la iluminación de una casa se convertiría en un gran router con muchos puntos de conexión. Lo mismo podría ocurrir con el alumbrado público.

De momento el LiFi no sustituirá al Wifi, ya que el diseño solo contempla la descarga de información, aunque los científicos aseguran que conseguir no solo recibir un email, sino poder enviarlo sería sencillo colocando un emisor de luz en el dispositivo.

Otra de las ventajas de esta tecnología, que Campos señala, es que con ella queda resuelto el problema de que haya varios aparatos conectados a una red de WiFi y la capacidad se divida: “La cantidad de megas que contratas nunca te llegan. Se pierden en el cable. Pero la luz te envía la información pura”, explica. También es capaz de enviar información a través del agua, por lo que añade: “Ya es posible imaginar piscinas con Internet sin necesidad de cables”. Además, cuenta que: “No sólo sirve para tener acceso a Internet, sino para compartir datos en una oficina de manera rapidísima”.

La empresa Sisoft ya ha vendido esta tecnología a uno de los principales grupos constructores de México. Las pruebas iniciales han logrado una velocidad de transferencia de archivos de hasta 224 gigabits por segundo. Lo que supondría descargar en un chasquido 18 películas, o 35 segundos para bajar una película en alta definición. Finalmente, Campos asegura que podrían llegar hasta un petabyte (10 elevado a 15 bytes): “No existe ninguna tecnología que pueda alcanzar eso”.

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