El blog de hakuna matata ha sido puesto en stand by por darle paso a seunonoticias.mx, que él autocorrector me da como sueño, que es lo que Gcc y yo siempre hemos construido y llevado a la realidad. A pesar de eso, el blog tuvo, la semana pasada 17 visitas de Rusia!!! Mis sospechas están en un amigo que estudió allá y amenazaba en regresar o en las eternas visitantes de aquella región que tan azarosamente nos arrebataron; como sea, saludos cálidos hasta aquellas gélidas tierras.

Mientras la nota se genera en los emiratos (espero), los patéticos “Key” y el “Señor Sean” dan cuenta de una realidad aberrante y triste, allá ellos y quienes les quieran creer; entre tanto, les entrego un hakuna escrito y desarrollado, en su totalidad, en el cetro histórico de la cuidad de México, declarado recientemente el mejor lugar para visitar del mundo, en la plaza de santo domingo, el café de Tacuba, la Ópera y las calles que los unen, en donde converge de todo, en donde mis recuerdos y las charlas de los recuerdos de otros toman vida y me permiten vivir cada día una aventura extraordinaria.

Escrito  entre el arroz, la torta de papa y el postre, en el café de Tacuba se preparó el banquete de la boda de Diego y Lupe Marín, entre catrines, monjas, sombrerudos y pregoneros y en donde los hijos de Sánchez se hicieron película, de la mano de Anthony Queen, nacen estas líneas tan céntricas como el autocorrector lo permita, dedicadas a mí Vale, la pequeña inocente que de la mano de la astucia me robó el corazón, sobre el centro histórico del que le platico tantas historias de ayer de hoy y de siempre.

Vale me ha enseñado que la vida nace y se hace, Lo que nació siendo y lo que puede ser.

Mi querida Valentina, era una niña apesadumbrada y preocupona, hoy es lo doble y algo más, guarda en su memoria nombres, lugares, sabores, que creo firmemente que Dios quiso así fuera, es la más fiel y leal acompañante, sin chistar dice que sí a todo, aunque después ponga sus condiciones, lo mismo ha nadado con las ballenas en Vallarta, que acariciando delfines en Xcaret o aplaudido presentaciones de libros en Guadalajara y fingido ser “Yuya” en un taxi nocturno.

La conocí arisca, gruñona, precavida, hoy es abierta, desconfiada, amorosa, es la dulce combinación de todo y nada, es aquel sabor sorprendente que resulta después de combinarlos todos, en fin, mi niña hermosa es lo que nació siendo y lo que todos esperamos que sea: feliz, satisfecha y extraordinariamente buena.

Valentina esta a punto de cumplir 10 años,  5 de ser mi niña, de ser mi rumbo, mi razón, mis límites y mi testimonio, hoy, lo mejor que he hecho, es haberme juntado con ella.

Del otro lado del caleidoscopio,

Doña Hermila, la abuela que me queda, cumplió apenas, muchos años, menos de los que seguramente cumpliré, sus anécdotas y las de mi madre con ella, han alimentado mi imaginación, siempre la he idealizado como una niña en un cuerpo de viejita, es Wendy y Campanita, con sus historias increíbles y sus anécdotas reales, está llena de lo que todos desearíamos al final, de vida, de mucha vida.

Arranca formalmente el 2016, más allá del futuro, en espera de la ropa que se seque sola y de la patineta voladora perfecta, nos mantenemos expectantes del transcurso de la historia, escribo esto en el mismo lugar donde un Manlio Fabio, Altamirano en 1936, viera frustradas sus aspiraciones, medito y entre sorbo y sorbo de chocolate y me pregunto, qué pasará ahora?…

Concluyo este hakuna en la ópera, viendo el balazo de Pancho Villa y leyendo sobre el reservado que está reservado para traidores y mandamases, y pienso, no hay modo de ser uno sin lo segundo, les dejo una atenta suplica: conozcan el centro histórico  de México, hay para todos los gustos y todos los presupuestos, pero vengan, aquí les espera gloriosa, nuestra bandera, nuestra gastronomía y nuestra historia, dispuestas, listas, para irse con ustedes.

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