Claro que todos hemos soñado con ser Diputados (plurinominales, no de mayoría claro está) cobrar jugosos sueldos y prestaciones gracias a nuestra titánica labor de levantar el dedo índice en sesiones.

Pero eso, aparte de ser un sueño “guajiro” (parafraseando a Agustín Lara) es algo que tampoco genera riqueza en el país. Uno de los problemas recurrentes de los representantes que llegan al Poder es que nunca habían tenido en sus manos tanto dinero junto, recibieron la candidatura y en un golpe de suerte lograron el triunfo y es por “radio pasillo” conocido que varios integrantes de la Legislatura local actual, preguntaron sorprendidos al recibir el primer cheque si eso era el pago total por los 3 años.

Lo anterior explica que cuando los sujetos en cuestión ven que dicho monto se percibe cada mes, aunado a las prestaciones propias del cargo y que en sus curules reposa el etiquetado de millones de pesos, entonces se vuelven locos. Pierden el piso, comienzan por pedirles su “moche” a empleados y empresarios y terminan tomando del presupuesto estatal porque como cita el proverbio popular “quien nunca ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver”.

Al terminar sus idílicos 3 años, por más que hayan robado o percibido se topan con la triste realidad de que el dinero comienza a acabarse y los pobres políticos ya no encuentran cómo colocarse en nuevas administraciones, pero con los meses la suerte se agota y el dinero también.

Por eso, la política NO debe ser la única vía para procurarse una vida decente y holgada. Señores Políticos permítanme llevarles luz a su vida de obscuridad y decirles que hay una cosa padrísima llamada “trabajo”. Ya sea el ejercicio de una profesión o de un oficio, cuando una persona tenga buenos ingresos y se permita alimentar y abastecer a su familia con el trabajo diario el día que la sociedad le conceda ocupar un cargo público, lo más probable es que no se sorprenda al ver ceros juntos y que tome la sabia decisión de no perjudicar su imagen, porque sabe que al terminar su encargo será nuevamente abogado, empresario o vendedor y no puede permitirse perder la confianza de los que hoy son sus votantes pero mañana volverán a ser sus clientes.

Si Usted es político, no deposite su fe ciega en que la política lo sacará de pobre, el trabajo sí. Si Usted es ciudadano vote por aquellos que representen mayor honorabilidad y  si Usted ya goza de relativa estabilidad económica, promuévase a cargos públicos, participe en la toma de decisiones que nos afectan a todos, pero deje de votar por aquellos individuos de cualquier partido o independientes que lejos de querer servir, vienen a servirse. Hay políticos tan pobres que lo único que pueden acumular en la vida, es dinero.

Maricela Gastelú.Maricela Gastelú

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