La Soledad, Calpulalpan, Tlaxcala  (15 enero 2016).- Habitantes de esta localidad, en el Municipio de Calpulalpan, Tlaxcala, tienen un modus operandi para ordeñar ductos de Pemex con el que llenan una hondonada y ahí se roban con cubetas el diesel.

Hasta hace aproximadamente dos años, aseguraron, temían a los ductos de Pemex y a las fugas por la ordeña. Sin embargo, ahora son capaces de lanzarse y prácticamente nadar en un río de combustible para llenar las cubetas que llevan a sus casas para vender.

Carlos Sánchez, coordinador de Protección Civil de Calpulalpan, explicó que la extracción de combustible como rapiña se ha vuelto una forma de vivir para los habitantes en comunidades de esta demarcación, y presuntamente ellos mismos provocan las fugas.

Señaló que en los derrames detectaron tomas “profesionales” y otras presumiblemente hechas por la misma ciudadanía, que se vale de taladros para romper los poliductos.

Admitió que es un delito y que podría tratarse de una estrategia con la que ocultan “los profesionales”, conocidos como huachicoleros, porque entre la turba no es posible identificar responsables.

“Antes, cuando la gente escuchaba de una fuga de gasolina o diésel, le daba miedo, ni se acercaban, decían: ‘¡Ay, va explotar!’ Ahora, cuando se enteran de un derrame, todos corren con cubetas, botes, con lo que sea para juntar el combustible”, aseveró.

Una muestra de este modus operandi está en un video en el cual se observa a decenas de habitantes concentrados en una fuga de diésel provocada en un ducto de 12 pulgadas en el ejido de San Felipe.

En las imágenes se aprecia cómo los lugareños lanzan cubetas atadas con cuerdas para extraer el combustible y llevarlo a sus viviendas.

El derrame ocurrió a mediados de diciembre pasado y provocó la pérdida de al menos 2 millones de litros  de diesel luego de 7 horas de fuga.

Personal de Pemex que atendió la emergencia por derrame de hidrocarburo, retiró 8 mil metros cúbicos de tierra y recuperó 103 mil litros de combustible, que equivalen a 5 pipas.

Fue la segunda ordeña de este tipo durante los últimos ocho meses en La Soledad. La primera fue en el kilómetro 514+213 y una tercera en el 514+819, donde la zona está acordonada.

Asimismo, un empleado de la empresa comentó que, tras controlar uno de esos derrames, descubrió que el poliducto no tenía válvula, sino que había sido perforado.

“Esto no es ordeña. La ordeña es que hagan una toma, abren una llave y no hacen tanto relajo. Esto es romper el tubo, esto es otra cosa obviamente muy intencional”, expresó un empleado.

Es un negocio redondo, aseveró, porque con los derrames de combustible llegan desde quienes transportan el hidrocarburo para venderlo, hasta quienes reclaman una indemnización por daño ambiental.

Alerta en el Municipio


La ordeña de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Calpulalpan es un fenómeno que crece.

El año pasado, el Ayuntamiento reportó al menos 20 fugas en las comunidades de Santa Isabel, La Soledad, San Felipe, San Cristóbal y La Venta, algunas provocadas por tomas clandestinas y otras por orificios o fracturas provocadas de manera intencional en ductos.

Autoridades y vecinos aseguran que la ordeña ya no es efectuada sólo por “gente profesional”, sino por habitantes que buscan obtener combustible sin pagarlo, para consumo en actividades agrícolas o venta.

“Cuando pasa una camioneta con botes y va regando diesel, es que hay fuga en los ductos y hay que ir. Sirve para los tractores, como la mayoría de la gente se dedica al campo, pues lo necesita”, justificó un vecino de la comunidad de La Soledad, que pidió el anonimato.

De acuerdo con el director de Protección Civil municipal, la ordeña se registra principalmente en localidades del poniente de Tlaxcala, por donde cruzan ductos que transportan diesel.

Por otra parte, el presidente de comunidad de La Soledad, Gabriel García Vargas, rechazó que los pobladores de esa localidad sean los presuntos responsables de las fugas de diesel.

“Yo no digo que no. Una que otra gente sí es de aquí, pero la mayoría viene de fuera. No es toda la gente de aquí, y eso lo puedo asegurar”, expresó en entrevista.

“A mí me preocupa más que a la gente le provoque una enfermedad, algún incendio, y tanto derrame del líquido”, señaló.

Refirió que personal de la 23 Zona Militar le ha solicitado información sobre quienes almacenan el combustible; sin embargo, aseguró, no tiene esa información.

“Ya le hemos dicho al comandante que es muy poquita la gente que agarra, porque la mayoría que llena sus contenedores arrancan para otros lados”.

Reforma /Ana Laura Vásquez / Hora de publicación: 00:00 hrs.