El presidente Nicolás Maduro decretó el estado de emergencia económica en Venezuela por 60 días, con lo que busca hacer frente a la elevada inflación y recesión que golpean al país petrolero.

 

Entre las prerrogativas que el Ejecutivo se adjudicó están la agilización de la burocracia estatal para expandir las compras estatales en un país que importa la gran mayoría de bienes que consume.

 

“Queremos reafirmar la confianza del pueblo venezolano en el Gobierno revolucionario, este es un Gobierno del pueblo para el pueblo que se debe al pueblo y trabajamos para proteger al pueblo”, dijo el ministro de Economía Productiva, Luis Salas, al leer el decreto.

 

Opositores al Gobierno de Maduro sostienen que la crisis es el corolario de más de tres lustros de políticas socialistas de controles de cambio y precios que han hundido la producción nacional y han pedido medidas urgentes: como la unificación cambiaria, la liberación de precios y el aumento de la gasolina más barata del mundo.

 

La Asamblea Nacional tendrá hasta ocho días para vetar o ratificar el estado de excepción. Si es ratificado, el parlamento podrá prorrogarlo hasta por otros 60 días.

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