En cada conversación sobre cine de animación en los últimos años, trato de no desaprovechar el momento para mencionar la última película de Winnie The Pooh del 2011, desde mi punto de vista, una de las obras más tiernas e inocentes que se han hecho en mucho tiempo, que triunfa en mucho con ambiciones pequeñas y humildes. La película de Snoopy & Charlie Brown consigue el mismo logro, aunque tiene la ventaja de tener a personajes que pueden ofrecer una conexión más genuina con el público adulto. Tiene un aura de inocencia permanente que es fácil de adorar con su evidente invitación a la nostalgia y su humor que es a la vez inteligente e infantil, convirtiéndose en una obra única que conquista con sus numerosas cualidades.

Creo que vale mucho que lo diga alguien como yo, que realmente poco o nada recuerdo de las tiras de Peanuts ni la serie animada, de las poquísimas veces que las habré leído y las habré visto cuando era chico. Nunca fui un niño de historietas, y mi infancia está más inundada de otro tipo de series de animación, lo que en cierto sentido me alegra porque la calidez que sentí con esta historia y el estilo de animación y la simpatía de estos personajes desde el principio de la película fue algo que no sentía en mucho tiempo, y se sintió como algo novedoso para mi experiencia. Leí un poco algunas opiniones negativas sobre la película de adultos que argumentaban que se trata de un refrito constante de otras películas de Snoopy & Charlie Brown, así como clásicas interacciones entre los personajes que fueron calcadas para esta ocasión, y me alegró no tener ese grado de cinismo.

Es algo que está nublando un poco la visión de ciertos grupos de personas últimamente, como si repetir los lindos momentos del pasado fuera un pecado realmente imperdonable. El 2015 fue, sin duda alguna, el año de la nostalgia, con películas como Jurassic WorldMad Max: Fury Road y Star Wars: The Force Awakens, esta última siendo el blanco de mayores críticas con respecto a su supuesto aire recalcado de las películas originales. Tengo la sensación de que estos grupos de personas están olvidando cómo ver películas, porque eso es algo que realmente puede suceder, dando lugar a un cinismo que personalmente siempre desprecio porque no creo que debería ser tan difícil simplemente dejarse llevar, cuando la situación y la obra lo amerita. Ciertamente, no es algo que toda película lo merezca, pero no creo que uno debería ver una película como Snoopy & Charlie Brown y amargarse porque ya lo vio antes, sino debería disfrutarlo porque lo ve de nuevo de una forma totalmente distinta.

Es cierto que la ambición no lastima, ni mucho menos la innovación, pero no por falta de ambas cualidades una obra es inherentemente mala. Esta historia de Charlie Brown es una que ya muchos seguramente conocerán: el pequeño héroe, inseguro de sí mismo y con una constante reflexión acerca de la vida se enfrentará a su mayor reto, interactuar con la niña nueva que acaba de mudarse, algo que será bastante complicado puesto que no piensa lo mejor de sí mismo. Sin embargo, su mejor amigo Snoopy, leal como pocos, lo alentará a superarse al mismo tiempo que se enfrenta a su enemigo, el temido Barón Rojo. Es una trama clásica de las tiras y las series, según pude constatar en una rápida investigación, pero para mí fue como conocerla por primera vez, y con sus protagonistas y sus compañías y sus narraciones, la sentí única y agradable sobremanera, con una simpatía que me regresó a ese estado de la infancia donde las risas fluyen con facilidad y la primera reacción es abrazar a alguien y demostrarle cariño. Si esta obra fuera una persona, esa hubiera sido mi primera reacción luego de los créditos.

Es innegablemente maravilloso también la forma en la que recrearon la animación tradicional de Schulz, con suma admiración y respeto, introduciéndose al mundo del 3D sin dejar jamás de lado esa belleza de los dibujos de décadas pasadas, donde se notaba en cada trazo el amor hecho a mano alzada, y casi se podía palpar ese ademán de cansancio o devoción que era necesario para hacer tantas tiras. Esta visión, firmada por el director Steve Martino y producida por Blue Sky Studios, responsables de las películas de La Era de Hielo, realmente demuestra un entusiasmo hacia el material fuente que uno no puede sino sentirse agradecido por su existencia. Hablé apenas sobre la historia porque realmente no hay mucho que decir, es un relato sencillo pero inspirador acerca de conocerse a sí mismo y luchar contra los miedos, además de la importancia de los amigos y las experiencias que nos hacen crecer.