La policía israelí abatió el viernes a tiros a un árabe buscado desde el 1 de enero por un tiroteo en Tel Aviv, dijeron los servicios de seguridad, poniendo fin a una semana de búsqueda, pero no al misterio sobre qué motivó el ataque.

Los medios israelíes mostraron fotos del cadáver de Nashat Melhem, con un arma semiautomática junto a él, en el exterior de un edificio que identificaron como una mezquita en su ciudad natal, donde se escondía de las autoridades.

El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo en un comunicado que felicitaba a las fuerzas de seguridad, que dijo “habían trabajado sin descanso, metódica y profesionalmente para localizar y eliminar al terrorista”.

La policía dijo en un comunicado que un equipo de fuerzas especiales lo acorraló en un edificio en su ciudad natal, Arara, en el norte de Israel, matándolo cuando salió disparando. No hubo víctimas policiales en el suceso.

Melhem fue identificado por familiares por las imágenes de circuito cerrado del atentado de Tel Aviv, donde fue acusado de matar a dos personas en un céntrico restaurante y un taxista cuyo vehículo usó para escapar.

Había pasado cuatro años en prisión por atacar a un soldado israelí, según su abogado, que lo calificó de mentalmente inestable.

La opinión pública estaba dividida entre si Melhem perpetró el ataque por solidaridad con los palestinos o por lealtad al Estado Islámico, que en las últimas semanas ha difundido amenazas contra Israel.

Reflejando la incertidumbre oficial sobre sus motivaciones,  Netanyahu se había referido previamente al fugitivo como “asesino” en vez de “terrorista” en sus declaraciones públicas. El cambio de terminología del viernes sugiere que Israel tiene pruebas de un motivo ideológico.

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