Corea del Norte afirmó este miércoles haber realizado con éxito su primer ensayo de bomba de hidrógeno, mucho más potente que la atómica, mostrando que el régimen sigue con su programa nuclear pese a la prohibición de la comunidad internacional.

El anuncio fue acogido con un gran escepticismo por especialistas y suscitó condenas inmediatas en el mundo.

Corea del Sur “condenó con fuerza” el ensayo. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, habló de “grave desafío” y la Casa Blanca prometió una reacción apropiada a las “provocaciones” norcoreanas.

El Consejo de Seguridad de la ONU sostendrá por su parte en la mañana del miércoles una reunión de emergencia.

El anuncio de esta prueba de una bomba H es una sorpresa. Pyongyang afirma que fue ordenada personalmente por el dirigente norcoreano Kim Jong-un dos días antes de su cumpleaños.

“La primera prueba de bomba de hidrógeno de la República fue realizada con éxito a las 10H00 (01H30 GMT) del 6 de enero de 2016, fundada en la determinación estratégica del Partido de los Trabajadores” en el poder, anunció la televisión oficial norcoreana.

“Con el éxito perfecto de nuestra bomba H histórica, nos sumamos a los Estados nucleares avanzados”, añadió el presentador, y precisó que la bomba probada era una “miniatura”.

Una bomba de hidrógeno, o termonuclear, utiliza la técnica de la fusión nuclear y produce una explosión mucho más potente que una deflagración por fisión, generada sólo por uranio o plutonio.

Pyongyang probó tres veces la bomba atómica A, que utiliza la fisión nuclear, en 2006, 2009 y 2013. Estos ensayos le costaron varias tandas de sanciones internacionales.

El dirigente norcoreano Kim Jong-un dio a entender el mes pasado que su país había ultimado una bomba H, una declaración que suscitó muchas dudas entre los especialistas internacionales.

El escepticismo no fue menor este miércoles.

“Esta arma tenía la talla probablemente de la bomba estadounidense de Hiroshima pero no era una bomba de hidrógeno. Se trata de fisión”, aseguró en la BBC Bruce Bennett, analista especialista de la defensa en la Rand Corporation. “El ‘bang’ que habrían obtenido habría sido diez veces superior a lo que han conseguido”.

Las primeras sospechas sobre un nuevo ensayo norcoreano fueron formuladas por sismólogos que detectaron un sismo de magnitud 5.1 cerca del principal emplazamiento de pruebas nucleares de Corea del Norte, en el noreste del país.

La organización responsable de la aplicación del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares, con sede en Viena, declaró haber detectado una actividad sísmica “inhabitual” en Corea del Norte.

¿Qué hará la comunidad internacional?

La mayoría de especialistas estimaban que Pyongyang necesitaba años para desarrollar una bomba termonuclear, pero se mostraban divididos sobre sus capacidades de miniaturizar el arma atómica, etapa decisiva en la producción de ogivas nucleares.

Ya sea o no una bomba H, este cuarto ensayo nuclear norcoreano constituye una afrenta flagrante para los enemigos y aliados del régimen norcoreano, al que habían advertido seriamente contra la continuación del programa nuclear.

El hecho de que las sanciones internacionales no hayan impedido a Corea del Norte seguir adelante y conducir un nuevo test, suscitará probablemente llamamientos a reacciones más duras.

El presidente estadounidense Barack Obama había calificado en 2014 Corea del Norte de “Estado paria” y prometió sanciones más duras en caso de un nuevo ensayo.

China, principal aliado de Pyongyang, por ahora no reaccionó al anuncio.

Pekin trata de que se retomen las conversaciones a seis (Corea del Norte, Corea del Sur, China, Estados Unidos, Rusia y Japón) sobre el programa nuclear norcoreano, en punto muerto desde 2008.

Los expertos estiman que Pyongyang tiene actualmente suficiente plutonio para fabricar hasta seis bombas. Desconocen si el régimen utilizó uranio o plutonio en su ensayo de 2013.

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El Financiero

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