Hace algunos días una semanita más o menos nos encontramos con la “novedad” nada novedosa del nombramiento de Rafael Tovar y de Teresa como titular de la Secretaría de Cultura a nivel Federal, con esto el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes da por terminada su historia en la cultura de nuestro país, sin embargo la simple creación de una dependencia por sí sola no significa nada. Habrá ahora que estar al pendiente de las políticas culturales que serán trazadas con la intención de unificar, poner en orden y “aprovechar plenamente la infraestructura cultural dispersa en todo el país y la experiencia acumulada dentro de las instituciones”, en palabras del ejecutivo.
 

Preocupante resulta también el hecho de que a últimas fechas se hayan percatado de que es necesario “articular una verdadera política cultural que se convierta en una política pública y en una política de Estado, la cual permita crear los mecanismos para mantener en el tiempo ciertas orientaciones y preservar el patrimonio que garantice la continuidad cultural del país” ya que eso significaría que las políticas culturales previas eran ficticias al no ser verdaderas y que tomó tres años para que quiénes estaban encargados de las mismas decidieran reconocerlo así.

 

Importante resultará el poder vincular a un país policromático y pluricultural y lograr una unificación de las políticas culturales que son utilizadas e instauradas en cada uno de los estados. Ojalá exista una optimización de los recursos y que se eviten los empleados innecesarios que afectan al erario y no inciden en resultados reales. Ya estaremos dando cuenta de los hechos por supuesto.

 

El año que viene también se antoja convulso ante las declaraciones de Aurelio Nuño, titular de la Secretaría de Educación Pública y la presentación de un nuevo modelo educativo, que a decir del mismo ante los miembros de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) será presentado en los primeros días de enero. La intención que este plan contenga la renovación de planes y programas ya que no existe uniformidad actualmente entre la educación básica y la media superior, pretendiendo que este sea aprobado entre junio y julio y que entre en vigor a partir del ciclo escolar 2017 – 2018, lo cual implica por supuesto la nueva impresión de libros de texto gratuito (y que se antoja extraño, ya que para el próximo año existe un recorte en el presupuesto de dicha comisión, supongo que para que esto suceda se gestionará un aumento en el presupuesto del 2017, ya que parece ser toda una cruzada a nivel macro).

 

Labor titánica hablando de un país que cuenta con sierra, con montaña, con playa y con desierto, con condiciones tan diversas de vida, con necesidades tan específicas, con una normalización de la violencia en todos los sentidos que no permite que los niños aprendan con tranquilidad, con una falta de oportunidades reales de acceso a la educación superior, y de obtención de empleo en caso de terminarla.  

Un país con más de un 70% de escuelas que no son escuelas de calidad por sus condiciones de infraestructura, con un 60 y tantos por ciento de maestros reprobados o con baja calidad de preparación a nivel profesional, con un grupo de docentes dedicados al activismo y no a dar clases y que deciden ausentarse de las aulas sin ton ni son, redundando en un franco fracaso del sistema educativo nacional como tal…

 

Este nuevo modelo constará de acuerdo a los adelantos de Nuño de dos documentos: uno para la educación básica y otro para el nivel medio superior, con la pretensión de dar una mayor autonomía de gestión a las escuelas, fortalecimiento del rol de los consejos técnicos y de los directivos de las mismas y por supuesto algo que hace mucha falta actualmente: la participación real y activa de los padres de familia, que en muchas ocasiones se alienan del proceso educativo de sus hijos, con el ideal de generar comunidades de aprendizaje sólidas. De esta manera se persigue instalar la última pieza de ajedrez del proceso de la reforma educativa y de la transformación de la educación en el país.

Será importante preguntar entonces si las escuelas se encontrarán dentro del presupuesto de los estados, ya que las escuelas públicas, por lo menos en el Estado de México no cuentan con presupuesto a decir de varios directivos, lo cual vuelve toda esta cruzada en algo maravillosamente idealista e irrealizable, a excepción de los cambios por supuesto en los libros de texto.

 

Este modelo está planeado para tener como eje rector al español, involucrando por supuesto a las matemáticas y al inglés como herramientas fundamentales.

 

Dos serán los temas básicos de este modelo que además son aplicables (o deberían serlo) a la vida diaria de las personas en nuestro país:

  1. El dominio adecuado y correcto del idioma español: saber leer y entender en español, saber escribir y redactar de manera correcta en español

  2. El dominio de la expresión oral adecuada en español; además de tener el vocabulario necesario y suficiente que deben tener los niños que están en primaria para que a partir de eso puedan emprender su ruta con conocimientos más especializados.

 

En particular me preocupa un poco la postura del Secretario al comentar que “no es sano que haya demasiados temas” en la educación primaria, y que lo requerido es que los “niño de México, por lo menos cuando salgan de primaria dominen dos materias: español y matemáticas”, sin embargo hemos de esperar a la presentación de este plan para poder analizarlo, y criticarlo de manera adecuada.

Considero que es justo durante la educación básica el momento propicio para generar la curiosidad necesaria y las bases para que un pequeño se sienta atraído por la educación, por la cultura, por la investigación y por las ganas de aprender.

 

La respuesta ante las sociedades indolentes a las que nos enfrentamos día con día, ante la falta de curiosidad y el exceso de necesidad de gratificación inmediata es el enseñar a los pequeños a investigar, a llevar a cabo un proceso, enseñarles a pensar, a indagar y a razonar, las cuales serán por supuesto armas importantes al momento de pretender adueñarse del conocimiento y sobre todo de ser capaces de ser competentes para ponerlo en práctica en cualquier momento de su vida.

 

Resulta preocupante el que nos conformemos desde el origen de una reforma y una modificación de modelos educativos con los “por lo menos” y que no vayamos “por lo más” cuando de una reforma tan ambiciosa que ha de cambiar la forma en la que se enseña y se aprende en este país se trata, ojalá no sea uno de esos viles recursos para seguir formando mano de obra barata, que no piense, no analice y no disienta…

Importante será saber dónde quedan las ciencias sociales como tales en ambos documentos, mismas que por supuesto pueden ser incluidas en el programa del “español” de manera inductiva, educando y reforzando identidad nacional y valores, pero bueno no especulemos, esperemos y seguiremos informando.

  
@PalomaCuevasR