Manchester United y Chelsea se ven las caras esta tarde en lo que en los últimos años era un partido por todo lo alto y esta temporada se ha convertido en un duelo entre las dos grandes decepciones del fútbol inglés y, tal vez, de Europa.

Con Van Gaal convertido en un “muerto viviente” según la prensa inglesa, rojos y azules ponen en liza dos proyectos a la deriva. Los visitantes estrenan en un gran acto a su nuevo inquilino, Hiddink, que no logró ahuyentar los fantasmas en The Bridge frente al Watford (2-2). “Tenemos que demostrar la misma ambición”, apuntó Guus en la previa. Para el envite de hoy no podrá contar con Diego Costa, sancionado.

Por parte local, parece que lo de menos es el resultado que se dé frente al Chelsea. “Resultó desagradable ver al Manchester United frente al Stoke. Era un equipo sin ningún tipo de confianza”. Las duras palabras de Dwight Yorke, leyenda de los reds devils tras el varapalo del sábado en casa de los Potters (2-0) reflejan el sentir generalizado de la familia del ManU. Ese equipo que deambuló sobre el terreno de juego parecía una caricatura de lo que se le presupone a 11 futbolistas que lucen la elástica del United.

El dedo acusador nunca ha tenido dudas:el responsable era Van Gaal. El técnico holandés, que sentó a Rooney en la debacle de Stoke-on-Trent, está más fuera que dentro. Su arrogancia hasta última hora – “el club no tiene que despedirme, a veces puedo irme yo mismo”- tampoco ha ayudado a mejorar una situación que todo indica que se resolverá con su destitución una vez finalizado el partido.

(MARCA)