Ocho nominaciones al Globo de Oro, un tercio del tráfico de internet, un catálogo que cada vez luce más actualizado y una maquinaria de producciones originales parecen no ser suficientes para Netflix.

Impulsado por el que quizá haya sido el mejor de sus años, el gigante del streaming afila las uñas para vivir un 2016 que se antoja de ensueño y que nuevamente romperá con los paradigmas establecidos en la industria audiovisual.

Pocos imaginaban que una tienda de renta de películas por mensajería, que permitía que el suscriptor tuviera un mismo título todo el tiempo que así lo deseara sin generar recargos y bajo una sola cuota mensual, fuera a revolucionar la industria del entretenimiento.

Pero así sucedió y a finales de 2002 Netflix superaba el primer millón de suscriptores.

Siete años después, a principios 2009, reportaba más de 10 millones.

Actualmente está por llegar a los 60 millones de suscriptores en el mundo.

Ahora ese videoclub privado y completamente digital sigue abriendo mercados temporada a temporada y posee uno de los planes más agresivos para el año que está por comenzar.

Una de sus estrategias claves en la empresa fundada por Reed Hastings -quien fuera profesor de matemáticas y recientemente fue incluido en el club de los hombres más ricos del mundo-, Marc Randolph y Mitch Lowe, es la de sus cálculos algorítmicos que le permite conocer a sus clientes como pocos proveedores en el mundo.

El modelo se conoce como inteligencia analítica y se define como el uso de la capacidad matemática, estadística y de gestión de datos para analizar el comportamiento del suscriptor y sus patrones de compra.

Sus programadores han creado algoritmos y códigos para definir grupos de películas y conectarlos con las preferencias de los usuarios, por lo que el sistema adquiera la capacidad de recomendar películas y series que encajan con el perfil de cada usuario.

El monitoreo de los gustos y preferencias de cada suscriptor le permite saber en qué tipo de dispositivo se ve cada producto y arrojar una serie de informes que son más precisos que el mejor de los sondeos o focus group, y una vez con esa información en las manos, Netflix decide qué tipo de proyectos emprender.

Un ejemplo: los estudios arrojaron que el actor más visto en la plataforma era, al menos hasta el año pasado, Adam Sandler. Paso siguiente, ofrecieron al comediante alrededor de 50 millones de dólares para rodar The Ridiculous 6, que estrenaron el 11 de diciembre en todos sus territorios.

Algo más o menos similar ha permitido la producción de series como Orange is the New Black, House of Cards, Bloodline, Master of None, Gracie & Frankie o Narcos, que hace unos días le mereció a la empresa de comunicación ocho nominaciones para la 73 entrega del Globo de Oro, uno de los premios más importantes de la industria.

Reafirmando la consolidación de estas nuevas opciones para el público, a los demás servicios de video por streaming tampoco les fue nada mal: Amazon consiguió cinco nominaciones y Hulu obtuvo su primera por una producción original, lo que confirma el nuevo camino de consumo y Netflix es un líder que tiene nerviosos a canales de cable como HBO, Starz, ABC, CBS y FOX.

Pero Netflix no apuesta a un solo caballo. Este año que está a punto de terminar, también estrenó Beasts of No Nation, la película de Cary Joji Fukunaga (True Detective) que tras formar parte de la selección oficial de la Mostra de Venecia, donde se exhibió en pantalla grande, ha sido nominada a un Globo de Oro (como actor de soporte para Idris Elba), dos Screen Actors Guild y cinco nominaciones a los Spirit Awards, que reconocen lo mejor del cine independiente de Estados Unidos.

Esa cinta, que empleó en su presupuesto solamente seis millones de dólares para contar la dramática y violenta historia de un niño africano que es separado de su familia y obligado a unirse a un grupo de mercenarios como soldado, está a unos días de convertirse en la primera producción propia de Netflix que llega a  competir por un premio Oscar, un suceso sin precedentes en la historia.

Además, su estrategia de negocio es tan agresiva, que en 2016 inaugurará su territorio número 50 y paralelamente, por regiones, ha comenzado la producción de series, como sucedió con Narcos, rodada en Colombia, o Club de Cuervos, el primer serial que producen en territorio mexicano bajo la dirección de Gary Alazraki (Nosotros los Nobles).

Todo ello sin mencionar los sucesos provocados por Marvel’s Daredevil, Sense8 y Marvel’s Jessica Jones. Además de las series animadas Dragons: Race to the Edge, Ever After High: Way too Wonderlandy y la segunda temporada de TURBO F.A.S.T. o los documentales Keith Richards: Under the Influence y What Happened, Miss Simone?

¿Se quiere más? Netflix no se duerme en sus laureles y ya prepara nuevas alternativas para ofrecer al público en 2016: la segunda temporada de Between, Marco Polo, Marvel’s Daredevil: y Grace and Frankie;  las series infantiles Kong-King of the apes, The Magic School Bus, Word Party y Cirque du Soleil  o los largometrajes Jadotville,
Mascots y por supuesto Crouching Tiger, Hidden Dragon: Sword Of Destiny además de la segunda parte de El tigre y el dragón.

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