Ya estamos en diciembre y justo llega “esa” época del año en la que todo el mundo parece estar más ternurita que nunca, se prometen muchas cosas, se trata de olvidar el pasado, se entierran los malos momentos, y se celebra el nacimiento de Jesús (eso de acuerdo con la tradición Judeo – Cristiana), ya sea por fines religiosos o filosóficos el nacimiento de este filósofo cambió la forma en la que vemos y vivimos en mundo, tan es así

En México amamos festejar (para muestra un calendario de festividades nacionales), así que las pastorelas, las piñatas y las posadas, son apenas algo de lo que la temporada decembrina trae para nosotros, y que pasan de generación en generación durante años, a pesar de ello no muchos conocen el significado y origen de las mismas, así que hoy compartiré un poquito de “eso” con todos ustedes, ya sea para charlita de café o para no quedarnos en la terrible ignorancia. No está de más decir que el reforzamiento de nuestros lazos sociales, comunitarios y familiares depende en gran medida del compartir costumbres y tradiciones con la gente que nos rodea, y en el caso mexicano el componente prehispánico incluido en todas nuestras tradiciones que es parte del sincretismo de la mezcla de las culturas indígena y española.

La Tradición Navideña surge en México a partir de la llegada de los evangelizadores, quiénes en su inocente afán por difundir su religión, buscaron coyunturas que se los permitieran y así convertir a los herejes indígenas. Así, el festejo del nacimiento de Huitzilopochtli coincide con la Navidad, así que al fusionar las tradiciones cristianas con las festividades se generó una buena mezcla que posibilitó la conversión de los “indios”.

Las posadas, los reyes magos, La piñata, el nacimiento, las pastorelas, la cena de Navidad y los villancicos pertenecen a las costumbres implantadas durante el periodo Virreinal.

LAS POSADAS, por ejemplo surgieron como celebraciones de las iglesias con el afán de salir a las  calles y las plazas, iniciaban con una oración, detrás de ellos inmediatamente comenzaban los “santos peregrinos” con canticos y velas, para continuar con el rompimiento de la piñata.


Seguramente les sorprenderá saber que el origen de LA PIÑATA no es mexicano sino chino. Era en China que se confeccionaban figuras de animales cubiertas con papeles de colores y eran rellenadas de semillas para ser golpeadas con varas de colores también.


Fue gracias a los viajes de Marco Polo que esta costumbre llegó a Europa en el siglo XII, representando con los siete picos los siete pecados capitales que son vencidos gracias a la virtud representada por el palo que vence todo el mal de la conducta humana. Los colonizadores la trajeron a la Nueva España y los catequistas la adornaron por medio de símbolos bíblicos para hacerla llamativa para los pequeños.


Las órdenes religiosas aprovecharon el potencial del teatro en la cultura Nahuatl para propagar la evangelización a través de LAS PASTORELAS, las cuales derivan del teatro europeo medieval. De acuerdo con los historiadores, la primera escenificación de pastorela data de 1527 en Cuernavaca, con la representación de las batallas entre San Miguel y Lucifer. Las pastorelas no han sufrido modificaciones substanciales a lo largo de los 400 años en que han sido representadas, a excepción del carácter pintoresco que han adquirido.

La costumbre de incluir el nacimiento en las tradiciones tiene que ver con la necesidad de representar a Jesús, María, José, los pastores, los ángeles, el burro, la vaca y el pesebre se celebra desde la llegada de los primeros misioneros, el toque mexicano está a cargo por supuesto de los artesanos que a través de su destreza hacen de estas representaciones obras de arte.

La velocidad a la que vivimos, y nuestro afán consumista hace que en muchas ocasiones esta época que se supone debiera ser de paz y reflexión se convierta en una temporada marcada por los gastos excesivos y se desvirtúe por el interés en las compras y los regalos, y no por disfrutar del tiempo con nuestras familias.

Haciéndoles la atenta invitación a recuperar el espíritu navideño (sólo en caso de que lo hayan dejado colgado u olvidado en algún lugar), les deseo que disfruten con amor de la gente maravillosa que los rodea, a fin de cuentas el mejor regalo que le podemos dar a los que amamos es ese que no se recupera ni se devuelve: NUESTRO TIEMPO.

Mientras tanto: ¡¡Vámonos a seguir viviendo!!

@PalomaCuevasR

Paloma Negra

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