Ricardo Hilario “N” se hacía pasar por pastor religioso para abusar sexualmente de menores de edad.

Su modus operandi consistía en sorprender a los familiares de los pequeños a través de pláticas sobre temas religiosos y, aprovechando su precaria situación económica, les ofrecía dinero y daba regalos a sus víctimas.

También se dedicaba para cooptar a menores de edad del interior de la república que estaban de paso por la ciudad de México, normalmente enganchaba a sus víctimas en espacios públicos como parques, inmediaciones de hospitales, centros comerciales y acceso a estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Una vez que lograba sustraer a sus víctimas, abordaban algún transporte público para llevarlos a hoteles de paso, en los cuales ingresaba argumentando ser el abuelo de los niños.

En otras ocasiones se trasladaban a predios abandonados o también al estado de Hidalgo. Retenía a los niños por un lapso de 24 a 48 horas, tiempo en el cual cometía sus agresiones sexuales y luego los abandonaba en calles de las delegaciones Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc o incluso en el estado de Hidalgo.

La tarde de ayer, el titular de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Rodolfo Ríos Garza, informó que cinco familias acudieron a la dependencia para denunciarlo, por lo que se iniciaron las averiguaciones previas por el delito de violación, abuso sexual y retención de menores.

Se notificó que Ricardo Hilario “N” solía cambiar constantemente de domicilio para evadir la justicia, por lo que se alojaba en pensiones de bajo costo, las cuales rentaba sólo por algunas semanas o días.

Ríos Garza dio a conocer que el sujeto cuenta con antecedentes penales por los delitos de violación y privación de la libertad, por los cuales compurgó sentencia en las islas Marías y en los penales de los estados de Querétaro y Apan, Hidalgo, y fue identificado por sus víctimas por una lesión que presenta en el hombro derecho a la altura de la clavícula.

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