Minutos antes de lo previsto, un serio ministro de Justicia Julio Alak, junto con el director electoral Alejandro Tullio, dieron la cara por el Gobierno, y tras un agradecimiento protocolar, pasaron a lo esencial: difundieron los primeros datos del escrutinio provisorio del balotaje presidencial, que mostraron a Mauricio Macri con una clara ventaja sobre Daniel Scioli.

En la página oficial (www.resultados.gob.ar), con el 66,37% de las mesas escrutadas el candidato de Cambiemos vencía 53,46% a 46,54%. Los números se irán actualizando cada cinco minutos. La tendencia se confirmaría a las 22. Pero pocos dudan del triunfo irreversible del líder del PRO.

Con el cierre de la votación, a las 18, y a la espera de los primeros resultados, los sondeos que se conocieron durante el día cubrieron el bache: y todos los boca de urna, aun los provenientes desde el oficialismo, hablaron de un triunfo de Macri. Las diferencias de esos vaticinios fueron de los 6 a los 20 puntos.

Antes de que termine el día, entonces, quedará confirmado al sucesor de Cristina Kirchner. Será el sexto presidente elegido en las urnas desde la vuelta de la democracia (junto con Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner) y el décimo desde 1983, si se suman a los interinos Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y Ramón Puerta.

Tanto Macri como Daniel Scioli cumplieron con su obligación electoral a la mañana y luego se refugiaron con sus íntimos. El primero preparó un bunker en un amplio salón de Costa Salguero, mientras que su rival lo hizo en una sala más chica de un hotel porteño, el NH City, frente a plaza de Mayo. ¿Anticipo de los resultados?

Los sondeos conocidos hasta las 18, además de anticipar un triunfo cuantitativo del líder del PRO, lo potenciaban con datos cualitativos, con posible victoria en la provincia de Buenos Aires y paliza en distritos como Córdoba, Mendoza y Ciudad de Buenos Aires. Parte del resultado podría explicarlo también una alta concurrencia a las escuelas y una transferencia masiva de los valiosos votos que apoyaron a Sergio Massa semanas atrás. Los primeros datos oficiales, en boca de Alak, ubicaron el presentismo en el 78%, justo en el medio de las PASO (75%) y la primera vuelta (81%).

Cerca de las 18.20, un cuarteto del PRO, sonrisa coincidente, salió al escenario de Costa Salguero a dar un mensaje inicial: Marcos Peña, secretario general y futuro jefe de Gabinete, habló de alegría pero pidió a los fiscales que controlen el comicio. “La elección no terminó. Termina con las actas entregadas”. A su lado, estaban el también macrista Emilio Monzó (tendrá un lugar clave en la Cámara de Diputados) y dos aliados: el radical Ernesto Sanz y el “lilito” Maximiliano Ferraro. “La Argentina ya no será igual”, sintetizó el jefe de la UCR, acaso más fervoroso que el propio Peña.

Mientras, en el búnker K del NH City, se mezclaban sillas vacías, desazón, con algún cantito aislado de “Scioli Presidente”. Se esperaba a esa hora la llegada de una demorada columna de La Cámpora. La interna desatada.

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